Comida de Cuaresma mexicana: tortitas, romeritos y capirotada
What is it?
La comida de Cuaresma mexicana es el repertorio de platillos sin carne roja consumidos durante los 40 días que van del Miércoles de Ceniza al Domingo de Ramos, periodo de abstinencia y penitencia católica que culmina con la Semana Santa. Aunque cumplir la abstinencia se ha relajado entre la población actual, los platillos cuaresmales mantienen viva una tradición gastronómica rica y distintiva: capirotada (pan, queso y miel de piloncillo), romeritos con tortitas de camarón en mole, pescado a la veracruzana, bacalao a la mexicana, tortitas de papa o huauzontles, sopa de habas, lentejas, frijoles, ensaladas y abundancia de pescados y mariscos. Los viernes de Cuaresma se observan estrictamente como días sin carne, incluyendo el Viernes Santo. Es uno de los menús estacionales más distintivos del calendario gastronómico mexicano.
Origin and history
La Cuaresma como periodo de ayuno y abstinencia católica llegó a la Nueva España con los frailes evangelizadores del siglo XVI, quienes adaptaron las normas eclesiásticas a las realidades alimentarias mesoamericanas. El Larousse Cocina señala que en lugar del bacalao europeo (escaso y caro en territorio interior), los frailes y la población indígena mestizada desarrollaron alternativas locales: pescados de río y lago (charal, mojarra, tilapia), pescados secos del Pacífico y el Golfo, mariscos cuando había acceso costero, y abundante uso de vegetales prehispánicos como romeritos, nopales, quelites, huauzontles y huitlacoche. México Desconocido documenta que la capirotada surgió como dulce cuaresmal en el siglo XVII en conventos del centro de México, con simbolismo religioso (el pan como cuerpo de Cristo, la canela como las maderas de la cruz, el queso como el sudario, la miel como la sangre, los frutos secos como los clavos). La cocina cuaresmal mexicana fue inscrita en el patrimonio cultural inmaterial mexicano y es parte de la cocina tradicional reconocida por UNESCO en 2010.
Characteristic ingredients
Los platillos cuaresmales mexicanos siguen tres reglas: sin carne roja (carne de res, cerdo, cordero, cabra), generalmente sin aves (aunque hay flexibilidad regional), y con pescado o ausencia de proteína animal. Los principales son: romeritos con tortitas de camarón en mole (centro de México); pescado a la veracruzana (huachinango entero en salsa de jitomate, alcaparras, aceitunas y chiles güeros); bacalao a la vizcaína mexicano (también navideño); huachinango asado con chile chipotle o adobo; ceviche acapulqueño o sinaloense; tortitas de huauzontle rellenas de queso fresco capeadas; capirotada (pan tostado en almíbar de piloncillo con queso, frutos secos y especias); sopa de habas; lentejas con plátano macho; chiles rellenos de atún o sardina; nopales con camarón seco; chayotes hervidos. Las cocinas regionales aportan platillos específicos: en Veracruz mariscos diversos; en Sinaloa caldos de mariscos; en Tlaxcala tortitas de huazontle; en Hidalgo charales fritos. Los ingredientes esenciales: pescados, mariscos, camarones secos, romeritos, nopales, huazontles, capulines, frijoles, lentejas, habas, pan duro, queso fresco, piloncillo.
Cultural significance
La cocina cuaresmal mexicana es uno de los conjuntos gastronómicos más distintivos y mejor preservados del calendario religioso nacional, expresando la creatividad culinaria que surge de la restricción y el simbolismo religioso. Aunque la práctica del ayuno y la abstinencia se ha relajado en la población urbana actual, los platillos cuaresmales (especialmente romeritos, capirotada y bacalao) se mantienen vigentes como tradición familiar y como gastronomía estacional. Los viernes de Cuaresma marcan picos de venta de mariscos en mercados, pescaderías y restaurantes especializados en marisquerías. La capirotada se prepara especialmente para Semana Santa y se comparte con vecinos y familiares. La cocina tradicional mexicana fue reconocida por UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2010, y la gastronomía cuaresmal es parte de este patrimonio. El Gobierno de México promueve los platillos cuaresmales como tradición gastronómica nacional. Económicamente sostiene la industria pesquera mexicana del Golfo, Pacífico y Mar de Cortés durante febrero-abril, y a productores de romeritos, huauzontles y otros vegetales rituales.
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Ingredients to cook it
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Frequently asked questions
- ¿Qué se puede comer en Cuaresma mexicana?
- Pescados (huachinango, mojarra, charal, atún, sardina, bacalao), mariscos (camarón, jaiba, pulpo, calamar, ostión, almeja), huevos, leguminosas (frijoles, lentejas, habas, garbanzos), vegetales (romeritos, nopales, huauzontles, huitlacoche, quelites), pan (capirotada), pasta, arroz, frutas y lácteos. Lo que NO se come tradicionalmente los viernes de Cuaresma y Viernes Santo: carne roja (res, cerdo, cordero) y a veces aves.
- ¿Cuál es la diferencia entre comida de Cuaresma y comida de Día de Muertos?
- La comida de Cuaresma sigue una regla religiosa de abstinencia: sin carne roja, con énfasis en pescados, mariscos y vegetales durante 40 días previos a la Semana Santa. La comida de Día de Muertos es ofrenda ritual durante 3 días (31 oct - 2 nov) sin restricciones alimentarias, con platillos festivos como pan de muerto, mole, tamales, atole. Comparten origen mestizo y carácter ritual.
- ¿Cómo se sirven los platillos cuaresmales?
- Se sirven principalmente los viernes durante los 40 días de Cuaresma (Miércoles de Ceniza al Sábado de Gloria), siendo más rigurosos en Semana Santa. Los platillos se preparan en casa o se consumen en marisquerías y restaurantes especializados. La capirotada se sirve fría o tibia como postre individual; los romeritos calientes como plato fuerte; los pescados a la veracruzana enteros para compartir.
- ¿De dónde es originaria la cocina cuaresmal mexicana?
- Es originaria de la fusión colonial novohispana del siglo XVI: las normas católicas europeas de abstinencia se adaptaron con ingredientes mesoamericanos (romeritos, nopales, huazontles, charales) y técnicas locales. Los conventos de Puebla, Oaxaca y Ciudad de México desarrollaron platillos cuaresmales emblemáticos como la capirotada y los romeritos con tortitas de camarón, hoy parte del patrimonio gastronómico nacional.



