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Chapulines: los insectos comestibles emblema de Oaxaca

¿Qué es?

Los chapulines son saltamontes comestibles de la especie Sphenarium purpurascens, recolectados en milpas de Oaxaca, Puebla y Tlaxcala. Se consumen tostados en comal con ajo, limón, chile pasilla y sal, lo que les da un característico color ojo-rojizo y un sabor crujiente, ahumado y ligeramente cítrico. Constituyen una de las botanas más representativas de la cocina oaxaqueña y se sirven en mercados como el de Benito Juárez, en la capital, junto al mezcal y al pulque. La temporada principal va de mayo a octubre, coincidiendo con el ciclo de lluvias y la madurez de la milpa, lo que históricamente convirtió su recolección en una práctica de control biológico de plagas en cultivos de maíz, frijol y alfalfa.

Origen e historia

La evidencia arqueológica del consumo de chapulines en Mesoamérica se remonta al periodo Formativo, con restos en cuevas de Tehuacán, Puebla, datados hace más de 5 000 años por el etnobotánico Richard MacNeish. Fray Bernardino de Sahagún, en el Códice Florentino (siglo XVI), describe varias especies de chapulines comestibles bajo el nombre náhuatl chapolin (chapol = saltar), señalando su consumo como alimento cotidiano y de fiesta. La gob.mx y la SADER reconocen a Oaxaca como principal productora, con más de 350 toneladas anuales recolectadas a mano. La industrialización es marginal: la recolección se hace al amanecer, con redes y enaguas, por familias zapotecas y mixtecas. En el siglo XXI, chefs como Alejandro Ruiz y Pilar Cabrera los han llevado a la alta cocina, mientras la chef Olga Cabrera mantiene la receta tradicional en la región de los Valles Centrales.

Ingredientes característicos

Sphenarium purpurascens es un saltamontes endémico de México, de entre 1 y 3 cm. Se clasifica por tamaño: chico (recién nacido, más tierno), mediano y grande (con alas y exoesqueleto más duro). El proceso tradicional implica purgarlos 24 horas, tostarlos en comal de barro con ajo machacado, jugo de limón, chile pasilla molido y sal de gusano. Aportan entre 35% y 70% de proteína por peso seco según el estadio de desarrollo, además de hierro, calcio, zinc y ácidos grasos esenciales, según estudios del INNSZ y de la UNAM. Los chapulines pequeños se usan como botana o relleno de quesadillas; los medianos en tacos, guacamole y tlayudas; los grandes en moles y guisos. En Zaachila y Mitla se elaboran salsas de chapulín martajado con tomate y chile costeño.

Significado cultural

Los chapulines son uno de los símbolos gastronómicos de Oaxaca, junto al mole negro y el mezcal, y forman parte del expediente que llevó a la UNESCO a inscribir la Cocina Tradicional Mexicana como Patrimonio Cultural Inmaterial en 2010. Su recolección sostenida por mujeres zapotecas representa un ingreso económico crucial para comunidades rurales: una recolectora puede obtener entre 5 y 10 kilos diarios en buena temporada. La FAO ha destacado a los chapulines en sus informes sobre seguridad alimentaria y entomofagia (2013), citándolos como modelo de proteína sustentable con bajísima huella ecológica frente a la ganadería. Festivales como la Feria del Chapulín en Zimatlán y la Guelaguetza incluyen platillos basados en este insecto, y restaurantes oaxaqueños han creado salsas embotelladas y polvos de chapulín que se exportan a Europa y Estados Unidos.

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Preguntas frecuentes

¿A qué saben los chapulines?
Los chapulines tienen un sabor crujiente y salado, con notas ahumadas a comal, cítricas por el limón y picantes por el chile pasilla. Su textura es similar a una palomita seca, y el toque de ajo aporta un fondo umami. Los pequeños son más suaves y los grandes más intensos, casi tostados.
¿Cómo se preparan los chapulines tradicionales de Oaxaca?
Se purgan en agua 24 horas, se enjuagan y se tuestan en comal de barro con ajo machacado, jugo de limón, chile pasilla molido y sal. El proceso dura unos 10 minutos hasta que adquieren color rojizo. Se sirven como botana, en tacos, guacamole, tlayudas o como relleno de quesadillas con queso Oaxaca.
¿Es seguro comer chapulines?
Sí, siempre que se compren en mercados o productores certificados de Oaxaca y se preparen tostados. La cocción elimina parásitos y reduce alergenos. Personas alérgicas a crustáceos deben evitarlos, ya que comparten quitina. La FAO los recomienda como alimento seguro y nutritivo dentro de programas de entomofagia.
¿De dónde son originarios los chapulines comestibles?
Son originarios de los Valles Centrales de Oaxaca, donde se recolectan en milpas desde tiempos prehispánicos. También se consumen en Puebla, Tlaxcala e Hidalgo. El consumo está documentado por Sahagún en el siglo XVI y reconocido por la SADER como práctica tradicional sostenible asociada al cultivo del maíz nativo.

Fuentes consultadas