Ir al contenido principal
Volver a guías

Chalupas poblanas: el antojito poblano de masa frita con salsa verde y roja

¿Qué es?

Las chalupas poblanas son uno de los antojitos más típicos y queridos de Puebla: pequeñas tortillas ovaladas de masa de maíz nixtamalizado, recién hechas a mano, fritas brevemente en manteca de cerdo en un comal con poca grasa, y bañadas inmediatamente con salsa verde de tomatillo o salsa roja de chile guajillo. Encima se les espolvorea cebolla blanca finamente picada y carne deshebrada de cerdo o pollo, en algunos casos también queso fresco. Se sirven calientes, en orden de seis o doce, y se comen con las manos en pocos bocados. Son el antojito por excelencia de la cocina callejera poblana, presentes en los puestos del Mercado El Carmen, del centro histórico de Puebla y de barrios tradicionales como Santiago, Analco y el Alto. Las chalupas se distinguen por su tamaño pequeño, su técnica de fritura ligera y la doble opción cromática de salsas, verde y roja, que conviven en el mismo plato.

Origen e historia

El nombre chalupa proviene del náhuatl chalupatl o de la palabra española chalupa, que designa una pequeña embarcación, en alusión a la forma ovalada de la tortilla, que recuerda una canoa. Su origen prehispánico se evidencia en el uso del maíz nixtamalizado y la técnica del comal con manteca, herederas de los tlaxcaltecas y nahuas asentados en el valle de Puebla-Tlaxcala. Durante la Colonia, con la introducción del cerdo, se consolidó la fritura en manteca como técnica de cocción de antojitos. Recetarios poblanos del siglo XIX ya mencionan las chalupas como plato establecido de la gastronomía local. La leyenda urbana sitúa el origen de las chalupas modernas en el barrio de Santiago, en el centro de Puebla, hacia finales del siglo XIX o principios del XX, cuando vendedoras de antojitos comenzaron a ofrecerlas en cazuelas en los portales del zócalo poblano. Hoy se identifican como antojito emblemático junto con las cemitas, los molotes, los tlacoyos y los memelas, todos parte del repertorio de la cocina poblana que sirvió de base al expediente UNESCO de la cocina tradicional mexicana.

Ingredientes característicos

La masa básica es de maíz nixtamalizado, formada en pequeñas tortillas ovaladas de seis a ocho centímetros, palmeadas a mano para mantener la forma característica. Se cuecen brevemente en comal, se untan generosamente con manteca de cerdo y se vuelven al comal o se pasan a un sartén con un poco de manteca caliente para que se doren ligeramente por debajo, sin endurecerse demasiado: la chalupa debe ser suave por dentro y ligeramente crujiente por debajo. La salsa verde se hace con tomatillo, chile serrano o jalapeño, cebolla, ajo y cilantro, hervida y luego martajada en molcajete; la salsa roja con chile guajillo, jitomate, ajo y cebolla. La carne tradicional es cerdo deshebrado, cocido en agua con sal, ajo y cebolla, aunque también se usa pollo. Algunos puestos ofrecen chalupas de queso o de papa para versiones vegetarianas. Se montan al momento: salsa, cebolla cruda y carne, sin crema, sin lechuga, sin aguacate; ése es uno de los rasgos que las diferencia de otros antojitos similares. El chile pasilla puede aparecer en una tercera variante de salsa de algunos puestos.

Significado cultural

Las chalupas son patrimonio gastronómico inmaterial de Puebla, ciudad reconocida por la UNESCO como Patrimonio Mundial desde 1987 y cuya cocina es una de las más documentadas de México. Forman parte del repertorio de antojitos que junto con el mole poblano, los chiles en nogada, las cemitas, los tlacoyos y los chalupines, han hecho a Puebla referencia gastronómica nacional e internacional. Existen chalupías legendarias, como las del Alto, las de Cholula y las de la calle 5 de Mayo en el centro de Puebla, donde generaciones de familias han mantenido la receta. Aparecen en festividades locales, ferias gastronómicas y celebraciones del 5 de Mayo, fecha conmemorativa de la Batalla de Puebla. La Cocina Tradicional Mexicana, inscrita en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2010, incluye este tipo de preparaciones del maíz nixtamalizado. Económicamente, las chalupas son sustento de cocineras tradicionales y pequeños puestos, y constituyen uno de los principales reclamos turísticos gastronómicos de Puebla, junto con el resto de los antojitos del centro histórico de la ciudad.

Recetas relacionadas

Ahora que ya sabes qué es, anímate a prepararlo en casa con nuestras recetas paso a paso:

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre chalupas poblanas y chalupas mexicanas tex-mex?
Las chalupas poblanas son tortillas pequeñas ovaladas de masa fresca, fritas brevemente en manteca y servidas con salsa verde o roja, cebolla y carne deshebrada, sin lechuga ni crema. Las chalupas tex-mex son tostadas grandes, planas y duras, cubiertas con frijoles, lechuga, jitomate, queso amarillo y crema agria, más cercanas a una tostada que al antojito poblano original.
¿A qué saben las chalupas poblanas?
Predomina el sabor del maíz nixtamalizado y la manteca de cerdo, con la salsa verde de tomatillo aportando acidez y picor, o la roja de guajillo dando notas frutales y ahumadas. La cebolla cruda añade frescura crujiente y la carne deshebrada de cerdo, jugosidad salada. Es un sabor directo, sin lácteos que enmascaren la masa y las salsas.
¿Cómo se sirven las chalupas poblanas?
Se sirven recién hechas, calientes, en orden de seis o doce, alternando salsa verde y roja en el mismo plato, lo que crea un contraste cromático y de sabor. Se comen con las manos, en pocos bocados, generalmente acompañadas de agua de jamaica, horchata o chía. En las fondas se ofrecen como entrada o como antojito principal para una comida ligera.
¿De dónde son originarias las chalupas poblanas?
Son originarias de la ciudad de Puebla, particularmente del barrio de Santiago en el centro histórico, donde se popularizaron en el siglo XIX. Forman parte del rico repertorio de antojitos del valle de Puebla-Tlaxcala, heredera de la cocina nahua y tlaxcalteca prehispánica, con la fritura colonial en manteca que les dio su carácter actual. Hoy son emblema nacional de la cocina poblana.

Fuentes consultadas