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Tamales nejos: los tamales de ceniza de Guerrero

¿Qué es?

Los tamales nejos son uno de los tamales más antiguos y singulares del repertorio mexicano. Pertenecen a la Costa Grande y Tierra Caliente de Guerrero, donde se elaboran con masa de maíz nixtamalizada usando ceniza de leña (en lugar de cal viva), lo que les da un color grisáceo y un sabor único. La palabra nejo viene del náhuatl nextli, que significa ceniza. Suelen prepararse sin relleno, solo con la masa enriquecida con manteca, sal y a veces frijoles enteros incorporados a la mezcla. Se envuelven en hoja de maíz y se cuecen al vapor durante varias horas. Se sirven como pan o tortilla, acompañando guisos rancheros como mole verde, mole rojo, salsa de chile costeño o frijoles aguados.

Origen e historia

Los tamales nejos son herencia prehispánica directa: el proceso de nixtamalizar con ceniza es una variante muy antigua y todavía sobrevive en zonas rurales de Guerrero y Oaxaca, aunque la mayor parte de México ya usa cal viva industrial. El Cuexcomate y Quadratín Guerrero documentan que el nombre nejo deriva del náhuatl nextli (ceniza), igual que el nopal, que originalmente se llamaba nexli en algunas regiones. La técnica de cocer el maíz con ceniza de encino o de mezquite la usaban los pueblos nahua, mixteco y tlapaneco de la Costa Grande y la Montaña de Guerrero. Los tamales nejos eran considerados alimento ceremonial y de fiesta agrícola. Hoy se preparan especialmente en municipios como Petatlán, San Jerónimo, Tecpan y Atoyac. La cocinera popular guerrerense ha sido clave en preservar la receta a través de festivales y muestras gastronómicas estatales que reivindican la cocina indígena viva.

Ingredientes característicos

La masa de los tamales nejos se hace cociendo maíz blanco con ceniza limpia de leña (en lugar de cal) durante varias horas hasta que la cáscara se desprenda. Esa nixtamalización con ceniza, técnica milenaria, le da a la masa un color grisáceo y un sabor ligeramente alcalino y ahumado. Se muele en metate o molino, se mezcla con manteca de cerdo bien batida, sal y, opcionalmente, frijoles bayos cocidos enteros que quedan incrustados como tropezones. No lleva relleno: el tamal nejo es masa sola, equivalente a un pan de maíz. Se envuelve en hoja de maíz seco hidratada y se cuece al vapor durante 1 a 2 horas en una vaporera grande con agua salada. El resultado es un tamal denso, ligeramente esponjoso, color gris claro con motas oscuras de frijol, y un sabor profundo a maíz quemado en ceniza con un final terroso muy distintivo. Es completamente vegano y muy nutritivo.

Significado cultural

Los tamales nejos son uno de los testimonios vivos de la cocina prehispánica mexicana y representan una técnica de nixtamalización que casi se ha perdido en otras regiones. En Guerrero, especialmente en la Costa Grande y Tierra Caliente, se preparan en fiestas patronales, en bodas indígenas nahua y tlapaneca, en el Día de Muertos y en celebraciones agrícolas de la cosecha del maíz. Quadratín Guerrero documenta cómo en Petatlán y municipios cercanos las cocineras tradicionales siguen prendiendo fuego con leña de encino para producir la ceniza necesaria. El Cuexcomate destaca su valor antropológico: son ventana a la cocina mexicana antes de la introducción industrial de la cal viva. Forman parte del patrimonio inmaterial mexicano reconocido por la UNESCO en 2010 y están en el radar de cocineros contemporáneos como Enrique Olvera y Margarita Carrillo, que los han incluido en menús de alta cocina para honrar la cocina rural mexicana.

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Preguntas frecuentes

¿Qué significa la palabra nejo?
Nejo viene del náhuatl nextli, que significa ceniza. Se refiere al método de nixtamalización del maíz usando ceniza de leña (de encino o mezquite) en lugar de cal viva. Ese proceso, anterior a la introducción industrial de la cal, da a la masa un color grisáceo y un sabor alcalino y ligeramente ahumado característico. La misma raíz se encuentra en palabras como nextamalli (maíz cocido en ceniza, origen de nixtamal).
¿De dónde son originarios los tamales nejos?
Son originarios de Guerrero, especialmente de la Costa Grande (Petatlán, Tecpan, Atoyac, San Jerónimo) y de Tierra Caliente. También se preparan en zonas indígenas nahua, mixteco-tlapaneca y nahuat del estado. Algunas variantes similares existen en partes de Oaxaca y Michoacán, pero el tamal nejo como tal es seña identitaria guerrerense. Son herederos directos de la cocina prehispánica nahua y tlapaneca.
¿A qué saben los tamales nejos?
Saben a maíz tostado con un fondo alcalino, ligeramente ahumado y terroso, muy distinto a cualquier otro tamal. La ceniza aporta un dejo mineral parecido al de las tortillas de comal con ceniza. La textura es densa pero blanda, casi como pan rústico de maíz, con tropezones de frijol bayo entero si la receta los incluye. No son picantes ni dulces: son neutros y se prestan para acompañar salsas y guisos picantes.
¿Cómo se sirven los tamales nejos?
Se sirven calientes como pan o tortilla, acompañando guisos rancheros guerrerenses: mole verde de pollo, mole rojo de cerdo, frijoles aguados con chile costeño, chilatequile o caldo de pollo de rancho. Se les unta salsa de chile costeño molcajeteada y se comen con la mano. En desayuno se acompañan de café de olla. No se sirven solos como otros tamales: siempre van junto a un guiso, como si fueran su tortilla.

Fuentes consultadas