Mole coloradito: el clásico dulce y especiado de Oaxaca
¿Qué es?
El mole coloradito es uno de los siete moles emblemáticos de Oaxaca y uno de los más populares en la cocina cotidiana. Su nombre proviene del color rojo-naranja característico que resulta de la combinación de chile ancho, chile mulato y chile guajillo, sin la inclusión del chilhuacle ni del proceso de quemado del mole negro. Es un mole más dulce, accesible y menos complejo que el negro o el rojo, lo que lo hace ideal para uso diario en las cocinas oaxaqueñas. Tradicionalmente se prepara con pollo, aunque también se sirve con cerdo o como salsa para enchiladas, tamales o como base de guisos. Su preparación incorpora chocolate amargo oaxaqueño, plátano macho, almendras, ajonjolí, pasitas, pan, especias como canela, clavo y pimienta, jitomate y cebolla. El resultado es una salsa espesa, brillante, ligeramente dulce y especiada, con un nivel de picor moderado que permite disfrutarla tanto por adultos como por niños en la mesa familiar diaria oaxaqueña.
Origen e historia
El mole coloradito hunde sus raíces en la cocina mestiza oaxaqueña que se desarrolló durante la Colonia, cuando la cocina prehispánica zapoteca y mixteca se enriqueció con ingredientes europeos como almendras, canela, clavo, ajonjolí y pasitas. Como el resto de los moles, su origen remoto está en el 'molli' prehispánico, salsa ritual de chiles, semillas y especias que evolucionó hacia el mole barroco mestizo. Aunque versiones populares atribuyen la invención del mole moderno a las monjas dominicas y franciscanas de Oaxaca y Puebla en el siglo XVII, historiadores como Cristina Barros y Marco Buenrostro han documentado que se trata de un desarrollo gradual y colectivo. El recetario 'Mulli. Oaxaca, la tierra de los moles' del INPI documenta variantes regionales del coloradito en los Valles Centrales, Mixteca y Sierra Sur. Forma parte de la Cocina Tradicional Mexicana, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad UNESCO 2010. Es el mole más consumido cotidianamente en hogares de Oaxaca de Juárez y los Valles Centrales.
Ingredientes característicos
La receta tradicional del mole coloradito combina chile ancho, chile mulato y chile guajillo (en proporciones variables según la familia), que se tuestan ligeramente sin quemar para preservar dulzor y color. Se hidratan y muelen con almendras, ajonjolí, jitomate y tomate asados, cebolla, ajo, pan o tortilla frita, plátano macho frito, pasitas, chocolate amargo oaxaqueño y especias: canela, clavo, pimienta y a veces comino. La pasta se fríe en manteca de cerdo o aceite vegetal hasta soltar el aroma, luego se diluye con caldo de pollo y se cocina lentamente durante 30-45 minutos. La consistencia debe ser espesa pero no pastosa, brillante y aromática. Variantes regionales: en los Valles Centrales se prefiere más dulce y suave; en la Mixteca incorpora más especias; en algunas comunidades zapotecas se añade un poco de chocolate adicional para realzar el dulzor. La pasta puede conservarse refrigerada hasta dos semanas o congelada por meses sin perder calidad ni aroma.
Significado cultural
El mole coloradito es el mole más consumido cotidianamente en Oaxaca y uno de los favoritos para platillos populares como las enchiladas de mole coloradito, los tamales de coloradito y los pollos con mole vendidos en fondas, mercados y restaurantes. Su accesibilidad económica —comparada con el costoso mole negro— y su sabor balanceado lo convierten en el mole de diario para muchas familias oaxaqueñas. La SECTUR promueve los siete moles oaxaqueños como producto turístico, y el coloradito aparece destacado en mercados como el 20 de Noviembre y la Central de Abastos de Oaxaca de Juárez, donde se vende en pasta lista para usar. Cocineras tradicionales como Abigail Mendoza, Celia Florián y Pilar Cabrera lo han llevado a reconocimiento internacional. Forma parte de la Cocina Tradicional Mexicana, Patrimonio Inmaterial UNESCO 2010. Sostiene económicamente a familias productoras de chiles secos en Puebla y el Bajío, productores de chocolate oaxaqueño y cocineras tradicionales en los mercados oaxaqueños que abren cada semana al amanecer.
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Preguntas frecuentes
- ¿Cuál es la diferencia entre mole coloradito y mole rojo oaxaqueños?
- El mole coloradito no usa chilhuacle (chile clave del rojo y negro), tiene un perfil más dulce gracias a más plátano macho, pasitas y chocolate, y es notablemente más económico y cotidiano. El mole rojo lleva chilhuacle rojo, es más especiado, menos dulce y más costoso. Ambos comparten color rojizo, pero el coloradito es más naranja-rojizo y el rojo es de un rojo profundo brillante.
- ¿A qué sabe el mole coloradito?
- Su sabor es equilibrado entre dulce, especiado y ligeramente picante. Las notas dominantes son el dulzor del plátano macho y las pasitas, el aroma del chocolate amargo con canela y el sabor frutal de los chiles ancho y mulato. El picor es moderado, accesible para la mayoría de comensales. Es un mole reconfortante, casero y muy versátil, ideal para mesas familiares.
- ¿En qué platos se usa el mole coloradito?
- Se usa principalmente para preparar pollo con mole coloradito, enchiladas de mole coloradito, tamales oaxaqueños rellenos, chiles rellenos bañados en mole y como salsa para acompañar arroz, frijoles o nopalitos. En la cocina contemporánea se incorpora a pastas, hamburguesas gourmet y aderezos creativos. Es el mole más versátil y cotidiano del recetario oaxaqueño actual.
- ¿De dónde es originario el mole coloradito?
- Es originario de los Valles Centrales de Oaxaca, principalmente de la zona de Oaxaca de Juárez, Tlacolula, Etla y Ocotlán, donde habitan los pueblos zapotecos. Su origen combina las tradiciones culinarias prehispánicas zapotecas y mixtecas con ingredientes europeos llegados durante la Colonia, como ocurre con todos los moles oaxaqueños del recetario barroco mestizo.


